sábado, 27 de abril de 2013

Los cretinos




Título: Los Cretinos
Autor: Roald Dahl
Editorial: Alfagua

Los Cretinos


El señor Cretino, un hombre barbudo destartalado, horrible, sucio y odioso, que se dedicaba a hacer la vida imposible a su mujer. La señora Cretino era espantosamente fea y no era mejor que su marido, pues también hacía de las suyas al señor Cretino.
Un día, la señora Cretino le puso su ojo de cristal en la jarra de cerveza de su marido, y éste para vengarse, al día siguiente puso una rana en la cama de su mujer y casi se muere del susto. A su vez, se quiso vengar y le preparó otra jugarreta, desenterró  unos gusanos del jardín y los mezcló con los espaguetis que hizo para comer, con salsa de tomate y queso rallado. El señor Cretino, aunque decía que sabían raro, se los comió todos, entonces ella confesó, muerta de risa, lo que era.
Otras de las diabluras que se les ocurrieron eran: el señor Cretino fue cortando poco a poco el bastón de su mujer para hacerla ver que estaba encogiendo, después la propuso estirarla atándola en el suelo y poniéndola en las manos muchísimos globos, luego soltó la cuerda y salió volando, hasta que pudo mordisquear las cuerdas y explotar algunos globos para poder descender y lo hizo encima de su marido, llevándose un buen golpe.
También tenían una familia de cinco monos en una jaula a los que le hacía la vida insoportable, haciéndoles ponerse cabeza abajo durante horas. Por otro lado, cada miércoles cenaban pastel de pájaros, que cogía el señor Cretino del Gran Árbol Muerto de su jardín destartalado, donde previamente untaba de la cola pegajosa más fuerte del mundo, llamada Pegamín sobre sus ramas para que se quedaran pegados. Aunque en una ocasión en lugar de pájaros, fueron cuatro niños los que se quedaron pegados, pero justo cuando el barbudo estaba a punto de alcanzar a uno de los niños, consiguieron desprenderse de los pantalones y salieron corriendo.
Un día llegó volando el pájaro Gordinflón y cuando iba a posarse sobre el Gran Árbol Muerto los monos desde la jaula le avisaron para que no se posara y le explicaron el motivo y le dijeron que avisara a los demás pájaros que se acercaban al árbol. El señor Cretino, al ver que no cayó ni un solo pájaro, decidió ir a comprar dos escopetas, una para él y otra para su mujer.
Mientras ellos se ausentaron, Chimpa, el mono padre tuvo una gran idea. Pidió a su familia de monos y a todos los pájaros que se encontraban por allí y por supuesto el pájaro Gordinflón que le ayudaran a poner el famoso Pegamín por todo el techo, donde pegaron la alfombra y todos los muebles sobre el mismo, debidamente ordenado. El suelo lo pintaron de blanco como si fuera el techo. Cuando llegaron los señores Cretinos, antes de entrar en la casa, uno de los pájaros, con una brocha en cada pata untada de pegamento, lo pasó sobre las cabezas del matrimonio. Al entrar en casa se desconcertaron y pensaron que ellos estaban cabeza abajo, decidieron darse la vuelta y apoyaron las cabezas sobre el suelo y se quedaron pegados. Los monos quedaron por fin libres y todos se burlaron de los señores Cretinos.  Al estar tanto tiempo soportando sus cabezas el peso de todo su cuerpo, fueron encogiendo hasta que quedaron solamente sus ropas.
Opinión personal: Se puede leer, pero me parece un poco soso.

David Ribagorda González

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